¿Alguna vez has notado cómo tu estado de ánimo cambia simplemente al estar cerca de alguien? Quizás entraste feliz a un lugar y saliste agotado, o estabas cansado y después de conversar con cierta persona recuperaste la energía. Eso es lo que podríamos llamar el efecto diapasón en el plano energético.
¿Qué es el efecto diapasón?
En música, cuando un diapasón vibra, otro con la misma frecuencia empieza a vibrar también, aunque no lo toquemos. Esto ocurre gracias a un principio físico llamado resonancia.
En el plano espiritual y energético, algo muy similar sucede con nosotros: nuestras vibraciones se despiertan o amplifican al entrar en contacto con frecuencias similares.
La cara luminosa del efecto diapasón
- Cuando estamos cerca de alguien que irradia paz, alegría o amor, esa vibración toca algo dentro de nosotros que empieza a activarse.
- En Reiki, el practicante funciona como un diapasón energético: su campo vibratorio conectado a la energía universal despierta en el receptor su capacidad natural de armonía y sanación.
- También ocurre con lugares, prácticas y símbolos: meditar en un templo, escuchar un mantra o conectar con la naturaleza despierta en ti esa vibración de calma y unidad.
Beneficio para practicantes: al mantener nuestra frecuencia elevada, permitimos que la energía de Reiki encuentre un camino más claro hacia el receptor, amplificando la sensación de bienestar en la sesión.
La cara sombría del efecto diapasón
La resonancia no siempre se manifiesta de forma armónica. También podemos vibrar con energías densas:
- Ejemplo cotidiano: en un autobús alguien está irritado y comienza a discutir. Al poco tiempo, otras personas sienten tensión, incomodidad o incluso rabia sin saber por qué.
- Qué ocurre: esa vibración activa en nosotros emociones latentes similares, como si nuestra propia “cuerda interna” empezara a vibrar al unísono.
- La enseñanza: no es “culpa” del otro, sino una oportunidad para reconocer qué estaba dormido dentro de nosotros y elegir cómo responder.
Cómo aprovechar el efecto diapasón en tu vida
Observa qué resuena contigo: presta atención a las personas, lugares y actividades que despiertan paz y expansión en ti.
Cuida tu vibración: meditación, Reiki, respiración consciente o música elevada ayudan a mantener tu frecuencia estable.
Sé un diapasón consciente: al elevar tu frecuencia, inspiras a otros a elevar la suya. Tu calma puede contagiar tanto como un enfado.
En sesiones de Reiki: el terapeuta es un canal que, al vibrar en sintonía con la energía universal, facilita que el receptor recuerde su propia luz. La resonancia multiplica el efecto de la sanación.
Conclusión
El efecto diapasón nos enseña que no estamos aislados: todos vibramos en redes de resonancia que nos influyen y que también podemos influir.
La clave está en cultivar consciencia para decidir qué frecuencias activamos en nuestra vida.
Tu vibración es un faro.
Cuando brillas, otros despiertan su propia luz.


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